Mostrando entradas con la etiqueta cancionero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cancionero. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad



En el portal de Belén
hay estrellas sol y luna
la Virgen con San José
y el niño que esta en la cuna.

En el portal de Belén
hay una estrella redonda,
donde se sube el Señor
para llegar a la gloria.

En el portal de Belén
hay un arca chiquitita
donde se viste el Señor
para salir de visita.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Triunfo por Atilio Reynoso



Triunfo tradicional interpretado por don Atilio Reynoso con una breve explicación previa.
Video subido a youtube por el amigo carlosquilmeslopez

lunes, 26 de noviembre de 2012

Las desdichas mías



Conté los peces del mar,
todos los maices y trigos,
todos ellos son testigos
y los que estaban mirando,
seguí adelante contando
de cien mil años los días,
los minutos que tenían
saque la cuenta cabal...
¡Lo que no pude contar
fueron las desdichas mías!

Conté en la Historia Sagrada 
todos los santos varones,
conté todas las naciones
que Dios hizo de la nada, 
conté las varas cuadradas 
que todo el mundo tenía,
los animales que habían
pastiando y sin pastiar... 
¡Lo que no pude contar 
fueron las desdichas mías!

Los astros del firmamento 
los conté una noche oscura, 
conté, y es cosa segura 
las variaciones del tiempo, 
conté las leguas que el viento 
a cada hora recorría, 
y conté la geografía 
toda clase de animal...
¡Lo que no pude contar
fueron las desdichas mías! 

Conté todos los vivientes 
mujeres, chicos y grandes, 
conté todos los caudales 
del palacio del Oriente,
y, en un día solamente,
conté en la sabiduría 
las doncellas que vivían
en estado virginal... 
¡Lo que no pude contar 
fueron las desdichas mías!

DE "ORO NATIVO" de Mario A. Lopez Osornio




domingo, 24 de junio de 2012

DÉCIMAS DEL PLATERO



Dígame señor platero
¿que plata es mejor poner?
para engarzar el besito
de boca de una mujer.

Señor platero he pensado
ya que usté sabe engarzar
por eso le vengo a dar
un trabajo delicado.
Porque una joven me ha dado
un besito con esmero
y engarzarlo en plata quiero
porque soy su fino amante
¿qué plata será bastante?
dígame señor platero.


Engarzarlo a usté le toca
y también debe añadir
el trabajo de medir
el tamaño de su boca.
Yo creo que será poca
la plata que gasto en él
y usté lo debe saber
porque yo lo pago a peso
para engarzar ese beso
¿qué plata es mejor poner?

La boca era chiquitita
pero en mis labios chasquió
el besito que me dio
esa joven tan bonita.
Era dulce y esquisita
y con gusto a salerito
y dígame, platerito,
¿qué plata me llevará
y cuánto me costará
para engarzar el besito?

Tendrá que andar con cuidao
porque si no sale justo
la niña tendrá un disgusto
y yo quedaré burlao.
El beso es muy delicao
y da mucho que entender
y usté lo debe saber
que hay que andar con cuidadito
para engarzar el besito
de boca de una mujer.


Estas décimas fueron recopiladas por don Quicho Peralta en Pipinas, hoy partido de Punta Indio, y las tome del blog de Carlos Risso Antologia de versos camperos , en ese enlace pueden ver la disposición original con que las décimas fueron recolectadas. Me tome el atrevimiento de hacer unas modificaciones al ver que cambiando el orden de las estrofas no variaba el sentido del tema y se podía formar una cuarteta con cada uno de los últimos versos de las décimas, quedando así unas "décimas de pie atado". Probablemente así ha sido la composición original ya que era una forma muy común antiguamente , y por el tiempo y el paso de boca en boca nos llego como la tomo don Quicho.
Y en el video vemos de donde vino  seguramente:



lunes, 9 de abril de 2012

El amor de doce horas

A la una te miré,
a las dos te empecé a amar,
a las tres te pude hablar
y a las cuatro te adoré;
a las cinco me ausenté,
y a las seis ya no te vi.
Cuando a las siete volví
halle tu cariño escaso.
Tuve a las ocho un fracaso,
a las nueve huí de ti.


Vinieron las diez, ¡ay de mí!
un amor que era de bronce
se desvaneció a las once;
y a las doce me dormí.

Esta versión esta mas entera que la publicada en la entrada del 2/5/2010 A la una te miré

jueves, 22 de marzo de 2012

La yerra




Entre sonar de cencerros                                           
y el resollar de los fletes,                                           
sale un grupo de jinetes                                              
de la estancia "Los Dos Cerros";                      
con su ladrido los perros
despiden la paisanada
que galopa entusiasmada
rumbeando para la sierra:
en la estancia están de yerra
y hay que tráir la hacienda alzada.

Por la vecina lomada
se oyen gritos y silbidos
y entrecortados bramidos
de la arisca novillada
que disparando asustada
procura al monte volver.
Entonces es lindo ver 
entre saltos y gambetas
buscándoles las paletas
al paisanaje correr.
  
Llega la hacienda al rodeo
y sin bretes ni corrales
se ven echar lindos piales
y soberanos volteos;
empiezan los zarandeos,
allá dispara un novillo,
un paisano en un tordillo
lo asegura con el lazo,
otro le pega un pechazo
con un pingo doradillo.

Como el criollo es baquiano
pronto termina la yerra
y la hacienda pa la sierra
vuelve otra vez por el llano:
el gauchaje muy ufano
Se reune en el galpón;
hay malambos, pericón,
pasteles, asao con cuero
y hasta un gauchito trovero
que le improvisa al patrón.
.                                                                                                                                           

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El zorzal y la calandria




Triste interpretado por don Atilio Reynoso. Video subido a youtube por carlosquilmeslopez.

martes, 6 de septiembre de 2011

Coplas para cantar por milonga

Ya que han pedido que cante
hacerme rogar no puedo,
si llegara a equivocarme
templo y empiezo de nuevo.

No hay animal pescuecero
si se le gana el tirón,
también el gato es ligero
y se le escapa el ratón.

Una palabra trae otra
y es cosa de admiración,
que de la chispa mas chica
se forma una quemazón.

Mi mujer y mi caballo
tenían una matadura,
mi caballo se ha sanado
mas mi mujer no se cura.

¡No hay primera sin segunda!,
dijo la vieja Paredes,
y esperando el varoncito
tuvo catorce mujeres.

Y que opinen los presentes
si no es verdad lo que digo:
si esta noche no me muero
mañana amanezco vivo.

viernes, 29 de julio de 2011

Todos los oficios juntos


Todos los oficios juntos
me pusieron a elegir
y que yo habría de seguir
el que fuese de mi gusto;
viendo yo que era muy justo
ser hombre trabajador,
quise elegir el mejor
que me pareciese a mi,
y en el momento elegí
de ser amante y cantor.

Algunos dirán que he errado
en elegir profesión,
pero fue mi inclinación
aunque me haya equivocado;
siempre había conservado
esta idea en mi interior.
Siempre me gusto el amor,
siempre me gusto cantar,
¡como no había de optar
de ser amante y cantor!

Todo oficio desprecie
por ejercer estos dos,
y aunque tenga mala voz
así nomás cantare.
Sin que me amen amare;
pues soy hijo del rigor
de una pena a otra mayor
mi corazón pasara
y nadie me privara
de ser amante y cantor.

Amando siempre he vivido
por solo el gusto de amar,
sin haber podido hallar
quien me haya correspondido;
por el amor he sufrido
penas tristeza y dolor,
pero no podrá el dolor,
la pena ni la tristeza,
sacarme de la cabeza
de ser amante y cantor.

Decimas con un pie forzado tomadas de una grabación a Riojano Almonacid (h) cantadas por milonga.

sábado, 25 de junio de 2011

Mañanera

La sombra como asustada
se escondió en el pastizal,
lanzó su trino el zorzal
anunciando la alborada,
en un charco reflejada
se miró la última estrella,
y al verla plateada y bella
al agua de la laguna,
parecía que la luna
se estaba bañando en ella.

El lucero’e la mañana
se perdió rumbo al poniente,
y el sol asomó su frente,
roja ardiente, soberana,
sus vivos tintes de grana
cargó en unos nubarrones;
en los camperos fogones
quedó sólo el braserío,
e hinchando su lomo el río
se hundió en unos cañadones.

Volvió el bullicio y asombra
al quebrar con gran derroche
el silencio de la noche
que huyó junto con la sombra.
Sobre la mullida alfombra
que se tiende en la llanura,
ha engarzado con finura
el rocío sus brillante
cual lagrimones de amantes
arrancaos por l’amargura.

Es la hora fresca y serena
en que la pena se olvida,
y amamos más a la vida
pues la sentimos más buena.
Y todo nos encadena
a las cosas de este suelo,
alcanzando un gran consuelo
pa la mayor aflicción:
¡Cómo si su bendición,
Nos diera Dios desde el cielo!

jueves, 12 de agosto de 2010

El marote

¿Qué cuenta el Marote?
Parece que sí...
Si el peje no pica,
picará el ají.

-¿Dónde está el Marote, mi alma?
-Jugando en la pulpería,
tomando aguardiente y caña,
mi alma, porque esa es su vida.

Me puse a labrar un palo
y me dijo la madera:
no me lastimés, Marote,
que sufro como cualquiera...

-¿Dónde esta el Marote, mi alma?
-Está debajo de la cama...
labrándose un lindo palo
para hacerse una macana.

miércoles, 21 de julio de 2010

Eran cuatro viejos

Estos eran cuatro viejos
que empezaron a contar
hazañas que tenían hechas
en tiempo e' su mocedad.
Esto sucedió un domingo
al apuntar el lucero
entre una cocina vieja
con bastante leña al juego.
Uno e' los viejos decía:
—Yo, cuando era melitar
me fui a una espedición
para la sierra del Volcán.
Ya dentramos entre los indios
como perros en majada
y al bajar de una cuchilla
y al subir de una quebrada:
"De un lanzazo me maté
cuarenta indios y una china".

El otro viejo decía:
—Yo no he sido melitar,
lo que sí me e' ejercitao
en el trajín de domar.
Me paso pa la otra banda
para domar conchavao,
pa más señas mi patrón
era don Juan, el pelao.
El día de mi conchavo
me hicieron mucho agasajo.
Luego me dice el patrón:
es preciso que madrugue
a prencipiar el trabajo.
Casualmente allí había
una manada de overos
ande andaba un alazán
mentao de malo y ligero.
Al otro día e' mañana
echan yeguas al corral
y me dice el capataz:
—Amigo, traiga el bozal;
—Ya voy con mi bozalito,
el cabrestito y las riendas,
ya estaba el pingo enlazao,
los ojos como linternas.
Y me dice el capataz:
—Ensille este redomón
ándele un poco despacio,
que es de la silla, el patrón.
Confíao en esta palabra
cuando ya estuvo ensillao,
de un brinco me lo salté
y le prendí las de fierro;
gritaba como demonio
el diablo del redomón.
—Ya decía yo entre mí:
¡Pucha, el de andar del patrón!
Y van a creer, camaradas,
lo que les voy a contar:
"Corcoveó trescientas leguas
nunca me pudo voltear".

El otro viejo temblando
todo atareao por hablar:
—Yo, dijo, les contaré
de cuando era marinero
andando en las mares altas
ande está sereno todo,
se me va, caray, al agua
un reló cadena de oro.
Y yo, que viéndolo estaba,
a desnudarme empecé
y al agua me descolgué
en busca de este reló.
Y van a creer, camaradas,
lo que les voy a contar:
"Que por sacar un reló
me sacó setenta y dos".

El último viejo dijo
después de pensar un rato:
—Yo no he sido melitar
ni marino, o domador.
Me conchavé en una estancia
nada más que pa enlazar.
Entonces gozaba fama
como güen enlazador.
La estancia tenía toros,
vacas, terneros, novillos,
potros, yeguas y potrillos
por todo como cien mil.
Un día me levanté
pa dir a hacer la carniada
y junté todos los lazos
que tenía en la ramada;
los até unos con otros
con un ñudo potriador,
di güelta en todo el corral
pa afianzarlo en treinta palos,
luego arreglé la armada
y enderecé pal rodeo.
Cuando estuve a veinte cuadras
ya comencé a revolear;
y van a creer, camaradas,
lo que les voy a contar:
"Por enlazar una vaca
me enlacé todo el rodeo"

sábado, 29 de mayo de 2010

De balde te estoy mirando

De balde te estoy mirando
cara a cara y frente a frente,
yo no te puedo decir
lo que mi corazón siente.



Eres la preciosa flor
que entre mil se alza triunfante,
por su aroma más fragante,
más bella por su color;
yo soy triste picaflor
que a tu alrededor volando,
va eternamente anhelando
hasta tu cáliz llegar,
más no te puedo alcanzar,
de balde te estoy mirando.

Eres luz esplendorosa
el que te mira enceguece
y ante ti, sombra parece
la estrella más luminosa;
yo, ligera mariposa,
quiero en ella febriciente,
consumirme de repente
más no puede ser así
aunque me encuentre de ti
cara a cara y frente a frente.

Eres la hermosa sirena
que con su canto enamora,
de sonrisa seductora,
de mirada que enajena;
tú, mujer de encantos llena
no sabes lo que es sufrir,
sin poderlo resistir
lloro perdida la calma
pero lo que siente mi alma
yo no te puedo decir.

Eres el ángel divino
que allá en la imaginación
ha forjado la ilusión
que endulzara mi destino;
hoy te encuentro en mi camino
y suspiro tristemente
al mirar que inútilmente
por ti sufre el alma mía,
tal vez sepas algún día
lo que mi corazón siente.

domingo, 2 de mayo de 2010

A la una te miré

A la una te miré,
a las dos te quise amar;
a las tres te empecé hablar
y a las cuatro te adoré.
A las cinco me ausenté,
a las seis ya no te ví
y hallé tu cariño escaso
cuando a las siete volví.
Cuando a las siete volví
hallé tu cariño escaso
a las ocho no hice caso
y a las nueve ya me fui.
Eran las diez, ay de mí,
y mi amor que era de bronce
se desvaneció a las once
y a las doce me dormí.

sábado, 27 de marzo de 2010

El caballo y el buey

Presten todos su atención,
señores les contaré
un coloquio que pasó
entre un caballo y un güey.

Un güey estaba bebiendo
en la orilla de un huadal
y a cada rato decía:
—¡ Qué triste y grande es mi mal!

Un caballo que lo oyó
cuando estaba en lo mejor,
—No diga, amigo, le dijo,
que mi vida es mucho peor.

El hombre me ha hecho su esclavo
no me deja descansar,
noche y día me trajina
en su afán de trabajar;

Si hay que hacer algún aparte,
traer una punta o carniar,
lo primero que se acuerdan
es de hacernos ensillar;

Si tienen que hacer un viaje
o salir pa algún destino,
no se fijan que esté enfermo,
cansao, bichoco o chapino.

Si hay yerra, trilla o esquila,
siempre atao en el palenque
sufre la suerte maldita
de la espuela y el rebenque.

En el lomo del caballo
va el paisano a la frontera,
cuando no le da la juria
por lucirlo en las carreras.

Cuando es potro vive bien.
Pero apenas dejó e´ ser,
no le tienen compasión
y empieza su padecer.

Un momento pensó el güey
y en seguida retrucó:
—Mucho peor es la vida
del pobre güey en su ley.

Cuando es toro en el rodeo
sabe que lo han de matar,
si no es su triste destino
vivir para trabajar.

Él es quien labra la tierra
pa el maizal o el alfalfar;
él con su santa pacencia
pa el trigo tiene que arar.

Cuando se lleva la lana
o hay carga pa la ciudá
la picana le ensangrienta
sin piedá ni caridá.

¿Quién carga con los ladrillos
que hay que traer pa edificar?
¿Quién lleva todas las cosas
que se van a negociar?

¡Ay, mi amigo, créame,
más peor es mi condición!
El hombre nos trata fiero
sin tenernos compasión.

—Perdone, gran amigazo,
dijo el caballo atareao,
toavía es peor nuestra suerte
que todo eso que ha contao.

Si va el caballo a la yerra
o a carniar o rejuntar,
su pecho resguarda al gaucho
si alguien le quiere cornear.

En medio de la batalla,
¿Quién lo libra de la muerte,
o que caiga prisionero
por su triste y mala suerte?

viernes, 28 de agosto de 2009

El dia de San Agustín

El día de San Agustín
lo tengo por buena cuenta
que fue veintiocho de agosto,
de mil setecientos ochenta.

El cuerpo se me estremece,
no me quisiera acordar,
pero es preciso, señores,
que yo me haya de explicar.

El domingo por la noche
llego a las chacras la indiada.
Hicieron varios estragos,
no dejaron casi nada.

¡Se llevan tantas familias
y tanto niño inocente!
Ya dieron parte al Mayor,
que camine con su gente.

El Mayor junta a su gente
y comienza a caminar.
Cerquita de La Espadaña
ahí los fueron a alcanzar.

Hacen contar a la gente,
son doscientos veinte hombres.
Dice el capitán blandengue
¡Atropellemos, señores!

Responde el mayor y dice,
como mas inteligente:
Mire que es mucha la indiada.
Esperemos a mas gente...

Los soldados valerosos
respondieron a la par:
¿A que venimos señores
si no hemos de atropellar?

Ya en la primera embestida
la indiada los dispersó,
y los empezó a chucear
que movía a compasión.

Por milagro de la Virgen
algunos han escapado.
Si no se paran los indios
ninguno hubiera quedado...

Al cabo de tres días
a traer los cuerpos mandaron,
con escoltas de soldados
ocho carretas llevaron.

Los nombres de aquellos muertos
tengo firmado en mi letra,
y son ciento catorce hombres
los que saco con mi cuenta.

Escuchen señores mios
yo les pido en alta vos
que a esas pobrecitas almas
las encomienden a Dios.


Este compuesto se refiere al malón ocurrido en el año 1780 en las cercanías de la laguna La Espadaña. Noventa años después de aquel suceso todavía un payador de Luján lo recordaba con su canto. Esta versión fue restaurada por el Lic Ruben Perez Bugallo, eliminado las estrofas que presentaban mas deterioro y retocado alguna palabra, buscando reestablecer la coherencia general del relato. Quizas sea uno de los cantares historicos tradicionales mas antiguo que se conozcan de nuestro cancionero.
Si alguien sabe donde queda la laguna La Espadaña que menciona el compuesto, manden un comentario.

Extraido de:
Literatura popular bonaerense vol IV Cancionero Tradicional. Editorial Catálogos. 2004

miércoles, 8 de julio de 2009

Responso para una vieja casona



Podemos escuchar aqui un estilo instrumental interpretado por su autor don Atilio Reynoso.

domingo, 21 de junio de 2009

Triunfo de las lejanias



Fragmento de un triunfo interpretado por don Angel Hechenleitner en una audicion de Radio Nacional en noviembre de 2008.

*Vídeo extraído de: YouTube, subido por tinquesito.

jueves, 7 de mayo de 2009

Sin Libertad

Cuando amanece la aurora
con sus luces admirables,
empiezan todas las aves
a cantar en aquella hora.
La que se halla presa, llora,
con lo duro de sus grillos,
sirviéndole de martirio
ver a las otras que vuelan,
mientras penosas se quedan
pegadas a su destino.


Ya no sacude las alas
porque no afija en el viento,
sólo los tristes lamentos
se oyen dentro de la jaula.
¡Qué pesada y dura carga!
¡Qué pena tan sin igual
no poderse liberar
de tan grandes aficciones!
¡tener plumas e ilusiones!...
¡Con alas y no volar!


Al fin por su mala suerte
pega un suspiro y se queda
parando su triste pena
hasta que llegue la muerte;
ya que su dolor no advierten
ni le tienen caridad,
triste se pone a pensar
en su largo padecer,
porque hasta el fin ha de ser
cautiva y sin libertad.


Extraído de:
-Mario Lopez Osornio. Oro nativo. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1944